
¡Corre! ¡Corre!, escuchó. En su mente miles de ideas se venían, cruzó una luz roja, pero no le importó, el arrancar era lo más importante. Sudaba, su cuerpo temblaba, las manos estaban muy tibias, no entendía nada, sólo quería desaparecer.
¿¡Que paso!? Se preguntaba una y otra vez, de pronto se detuvo. Un silencio enorme lo abrazó, sintió un escalofrío que lo recorrió entero, sintió como la adrenalina subía, de pronto era un rubor en su cara y a los dos segundos empalideció, blanco, ojeroso y quieto, muy quieto. Recordó algo, ideas confusas, se venían imágenes a su mente pero no lo podía creer, era vivir una pesadilla, sabía que estaba despierto, sin embargo, quería de todas maneras despertar…
Luego, con un acto instintivo, casi negando la posibilidad de hacerlo, metió su mano al bolsillo, nuevamente, todo se detuvo, nuevamente ese silencio, no percibía nada, ni entendía nada. Estaba ajeno, no había luz, no había aire, no había ruido, sólo él dentro de una dimensión absoluta cuyo acceso sólo podía ser su mente.
Lo sacó , era una navaja con sangre, seguía sin entender. ¡Porqué! Se preguntaba. De pronto reaccionó y la guardó, miro lentamente hacia abajo y tenía los pantalones manchados, asustado miró a todas partes, la gente caminaba, niños, jóvenes, ancianos, señoras con guaguas, cada uno en su mundo. Las micros, los autos, los semáforos, todo funcionaba igual. Sintió envidia, que ganas de no ser yo; pensó.
Caminó lentamente, ya más tranquilo, hasta que llegó a su casa, cansado se acostó en su cama. Miró su pieza, estaba oscura y fría. La miró nuevamente ¡Que fea! Pensó.
Las paredes sucias, un velador viejo, un baño muy chico y sin puerta, adentro un espejo, un water de losa, y un pedazo de tina, también vieja.
Se levantó. Seguía con escalofrío, se acercó al espejo y se miró fijamente, tenía los ojos vidriosos, le pareció que su rostro se asemejaba aun muerto, color medio verdoso. Sintió rabia, impotencia. Unas lágrimas cayeron.
De pronto una vaga señal de lo que había pasado, sí ¡¿porqué me hizo esto!? Porqué si mi amor era eterno!! Íbamos a estar juntos para siempre. Me engañó.
Ahora tenía las cosas mas claras un momento de lucidez lo despertó, estaba sumergido en un sueño irreal, todo estaba ajeno y él nada sentía, nada le importaba. Se acostó nuevamente en su cama. Recordó, en fracciones de segundos imágenes se vinieron a su mente, sentía furia, enrojeció, ¡Si!, ¡Si!, diez puñaladas en ese cuerpo tan deseado por él, tan suyo a veces y tan lejano e imposible frente al sol.
Estaba enamorado, obsesivamente enamorado, pero había sufrido ese dolor que no tenía perdón alguno. Ahora recordaba, su pareja estaba con otro, el otro arrancó como un cobarde, sin embargo él al ver tal escena no pudo contenerse y saltó sobre su amante y le dio 10 puñaladas hasta no quedar respiro, agotado salió corriendo, no recordaba más., sólo que de bajo de su cama había sangre…miró tímidamente y ahí estaba, oculto entre sábanas yacía el cuerpo, bañado de sangre y con los ojos abiertos. Suspiró, se quedó ahí perplejo, mirándolo…se arrodilló y lo abrazó, ya nunca más Él seria de otro…