"Hombre versión MUJER"

No soy lesbiana ni nada de eso...sólo que mi mentalidad no es la típica de "mina".

Nombre: valita

martes, junio 27, 2006

LA ÚLTIMA VEZ


Andrés ese día despertó en el banco de una plaza, sentía mucho frío, era invierno y al maldito clima se le ocurrió llover. ¡No faltaba más! Pensó.
Sabía que pronto llegaría la hora, estaba ansioso y mientras tanto seguía la lluvia golpeando su rostro, ya no lo soportaba.
El frío era cada vez más intenso y no halló nada mejor que pararse debajo de un kiosco de diarios. Sí, sentía pena por sí mismo, sabía que no tenía hogar ¿ya no era el mismo! Ahora ya no tenía al viejo que soltara la plata ni a la vieja que le planchara los pantalones. Sacó un cigarro de su bolsillo y miles de pesadillas vinieron a su mente, recuerdos horrorosos, proveniente de una niñez terrible, por cada exhalación que daba un recuerdo se esfumaba.
Así poco a poco la inquietud lo abrazaba, sentía un desahogo cada vez que miraba el reloj: “El Pancho no me puede fallar” Pensó.
Él fue su mejor amigo desde niños, fueron juntos al colegio, siempre resaltaban por su simpatía y ya en la enseñanza media; por sus atractivos.¡Grandes amigos!, ¡Ambos paletas!, ¡Eran los dos yuntas! Hasta que Andrés eligió su propio destino, no supo ni cómo ni cuándo ingreso a este nuevo universo, a este mundo decadente.
Pronto sus relaciones cambiaron, en su familia más de una vez hizo llorar a “su vieja”. Y en el colegio más de una preocupación también causó. ¡ya no era el mismo! Estaba apático, nadie lo entendía, tan solo quería divertirse, ser otro, ser él.
“El movimiento como él lo llamaba le daba la razón, todo lo que hacía y decía era aceptado por su nuevo grupo. Sus ex amigos le decían “Andrés el rebentao”, ya no era taquilla, ahora era drogo! Sí las pepas habían encontrado vivienda en sus bolsillos y los pitos formaban parte de su vida.
Ya eran las 3 de la tarde y él aún no lograba recordar la discusión de la noche anterior. Tan sólo una vaga imagen se encerraba en las paredes de su mente. El recuerdo de aquél grito zumbaba en sus oídos: “¡Vete de la casa!”se repetía una y otra vez, como un abismo infinito: “¡vete de la casa!” ahí estaba nuevamente esa voz que no lo dejaba en paz.
Ya eran las 3:30 y Pancho aún no aparecía . Comenzaba a preocuparse, mientras tanto un temblor de su cuerpo se apoderaba, no sabía qué hacer, sentía frío, transpiraba, quería evitarlo pero no podía, ya estaba muy avanzada su adicción y para dejarla debía sufrir mucho, cosa que no estaba dispuesto a hacer.
Pensaba en eso cuando de lejos divisó una sombra, no estaba seguro pero a medida que ésta avanzaba lentamente su rostro se iluminaba. Sí era Francisco, su gran amigo no podía fallarle, él por fin traería la diosa blanca, no le importaba seguir en la calle mendigando con tal de poseerla, la amaba con locura, era su obsesión, cada vez que la probaba era como alcanzar el cielo y ser feliz en el mismo infierno.
De pronto Andrés miró a Francisco con una mirada suplicante capaz de explicar todo sin palabras.
Francisco por otra parte lo miró y le dijo: “Aquí tienes, pera ésta va a ser la última vez, para la próxima no cuentes conmigo; “Adiós”.
Andrés no se preocupó por el tono antipático ni la amenaza de su amigo. Sabía que en el fondo él no le había jugado chueco.
Comenzó poco a poco a jalar la diosa blanca…un gran sentimiento de placer lo embargo, por fin estaba con ella, ahora se sentía invensible, omnipotente y dios de un mundo lejano. Así su último viaje, su último suspiro fue dedicado a él: Su mejor amigo.

1 Comments:

Blogger il codino divino said...

Me gustó el relato...gracias tu visita...

miércoles, junio 28, 2006 2:55:00 a. m.  

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